Por vna estraña auentura

Me recuerdo. El cine poco tenía que ver con mi actualidad. Estaba más cercano al de las películas que proyectaba. Esas de cine-arte. Con butacas incómodas, hábiles para detectar probables fallas renales. No eran buenos lugares para echarse siestas, que inevitablemente iban y venían mientras el metraje hacía lo suyo. Todo era medio hipster adentro de ese lugar, arquitectónicamente bien venido a menos. Parece que estaba "gentrificado". No lo tengo claro. Fue una experiencia bastante cursi, debo confesar. Rodeado de intelectuales, eso parecían cada vez que susurraban aparatosamente sus interpretaciones de lo que pasaba en la pantalla. No eran los tiempos donde el sonido estaba más fuerte en las escenas de acción, aunque debo confesar que no hubo ninguna en la peli. Empiezo a olvidar. Procedo a firmar mi testimonio, abajo de este enjambre, en el extremo derecho de la caja. Ojalá en cursiva.
Arturo Cariceo Zúñiga