THE MAGNIFICIENT SEVEN

Llegué, al igual que hace más de treinta años, escuchando a The Clash. No podía ser menos, me siento como en el plebiscito que marcó el fin del régimen militar (5 de octubre de 1988), el plebiscito de las reformas constitucionales (30 de julio de 1989) y las primera elección presidencial (14 de diciembre de 1989). En todas fui vocal de mesa, acompañado de mi walkman, dando vueltas una y otra vez a mi cassette pirata.
En este 25 de octubre, no soy vocal de mesa pero, a primera hora, salí de casa como si lo fuera, escuchando a The Clash. Mientras esperaba votar en una emocionante larga fila, no era el único que respiraba los aires de confianza ciudadana similares a los de hace 32 años. También, votar significó rendir tributo a todas las víctimas de las violaciones de los derechos humanos durante el estallido social. Este plebiscito es una victoria ciudadana lograda con mucho esfuerzo en las calles, durante el año pasado, sobretodo, por ese 60% de chilenos que se abstuvo de votar no sólo en las presidenciales pasadas.
Arturo Cariceo Zúñiga