"Cuidado con la cabeza" de Bernardí Roig
Escultura de Aluminio, LED y metacrilato, de gran formato (325 X 120 X 80 cms.), compuesta por las letras del letrero luminoso CUIDADO CON LA CABEZA que estuvo en la fachada de la Sala Alcalá 31, Centro de Arte Contemporáneo de la Comunidad de Madrid, durante los meses de abril a Julio de 2016 con motivo de exposición retrospectiva de Bernardi Roig, comisariada por Fernando Castro.
La frase, con tipografía Stencil, esta tomada de un letrero, impreso en los años 70 en un muro de un parking subterráneo de Madrid, del que Bernardi Roig robó el titulo para su exposición.
Este letrero luminoso rojo a gran escala con una frase sin sentido figurado estaba situada en un lugar incoherente: en lo alto de una fachada de un edificio de la Gran vía. La idea era ocupar el espacio público de la calle Alcalá con un mensaje absurdo pero que a la vez se refiriese al contenido de las salas. No anunciaba nada ni pretendía vender nada, como el resto de luminosos de esa calle. Era solo una advertencia. O una indicación. O la confirmación de la ineficacia de los mensajes luminosos que invaden el espacio de la ciudad. Quizás todo a la vez.
Señala Bernardi Roig a propósito de esta obra: “Sin duda la cabeza es el lugar más alejado del cuerpo. Uno cree que está situado exactamente debajo de su cabeza pero ahí no hay nadie. De repente nuestra propia cabeza ya no está, ni siquiera, a nuestro alcance. Todo lo que le ocurre a uno le ocurre solo en la cabeza. Acaso ese luminoso pondría ser la gran metáfora del arte. Si tenemos que tener Cuidado con la Cabeza es porque en el camino de regreso a nuestra memoria podríamos perdernos, entonces el horror, el espanto y los demonios empezarían a invadirnos hasta desahuciarnos por completo de nuestras certezas.”
Para su presentación en Arco 2107 la obra ha mutado su apariencia. Aunque sustancialmente sigue siendo la misma, nos habla de otra cosa. Ahora las letras ya no están dispuestas en el orden del sentido de la lectura sino acumuladas en el desarreglo del sinsentido. De una escritura natural de izquierda a derecha ha pasado a una escritura desordenada y absurda: de abajo a arriba, completamente ilegible. Solo se aprecia la posibilidad de una frase sin que se pueda acceder a su significado. Donde fracasa el lenguaje escrito del texto triunfa el lenguaje visual y volumétrico de la escultura. Ha pasado de ser el eco difuso de las ideas para ser una presencia rotunda. Ha abandonado la cabeza para tomar cuerpo...ya no invade el pensamiento sino el espacio público. Ahora es realmente una amenaza, antes solo era un aviso.
Texto de Fernando Castro Flórez presentado en ARCO 2018

